El aspecto del póster retro es una limitación de imprenta que sobrevivió a la imprenta. Los pósteres de viajes y transporte de mediados de siglo se imprimían en serigrafía, lo que significaba que cada color era una pantalla física separada. Cuatro o cinco colores era el límite práctico, así que los diseñadores construían las imágenes con formas planas en lugar de degradados, y reservaban el detalle para donde el ojo aterrizaría primero.
Dos artefactos de ese proceso son ahora toda la estética. El tramado —imprimir el tono como un campo de puntos— es como un proceso de color plano simulaba los degradados, y sobrevive como textura. El desregistro, cuando una pantalla queda unos milímetros descentrada de las demás, fue originalmente un defecto; pedirlo es lo que evita que un render parezca arte vectorial moderno y limpio.
La composición hereda la misma disciplina. Un póster tiene que funcionar a distancia y dejar sitio para el texto, así que las formas son grandes, el horizonte queda alto o bajo en lugar de centrado, y hay un margen deliberadamente vacío. Dígalo en voz alta en la indicación y Artlist le dará algo sobre lo que puede colocar un titular de verdad.